Los Países Bajos son una sorpresa continua para quienes organizan viajes para solteros en Países Bajos: un país pequeño en kilómetros pero inmensamente rico en cultura, tolerancia y una forma de vida que celebra la libertad individual. Ámsterdam es, naturalmente, la estrella, pero Países Bajos ofrece mucho más: Rotterdam con su arquitectura vanguardista, La Haya con sus museos de talla mundial, Utrecht con sus canales íntimos y su ambiente universitario. Para el viajero soltero, este país es un paraíso de diversidad y apertura mental.
Los Países Bajos tienen algo que pocos destinos pueden igualar para los viajes para solteros: una infraestructura perfecta para el viajero independiente, una cultura abierta y tolerante que hace que conocer gente sea natural, y una densidad de experiencias por kilómetro cuadrado que deja sin aliento. Ámsterdam es uno de los destinos más visitados de Europa, pero hay una razón para ello: la ciudad funciona. El sistema de canales, la cultura de la bicicleta, los museos de clase mundial y una escena gastronómica y nocturna de primer nivel hacen de la capital neerlandesa un lugar donde el viajero solo se siente siempre a sus anchas.
Pero los Países Bajos son mucho más que Ámsterdam. Róterdam con su arquitectura contemporánea radical, Utrecht con sus canales únicos en dos niveles, La Haya con sus museos y su playa próxima, y Delf con su delicada cerámica azul y blanca: cada ciudad tiene una personalidad propia que justifica la visita. El país es tan compacto que explorar varias ciudades en una semana desde una base fija resulta perfectamente viable en tren.
En Ámsterdam, el Rijksmuseum y el Museo Van Gogh son visitas obligadas que se disfrutan especialmente en solitario, a tu propio ritmo. El barrio de Jordaan con sus galerías, mercados y cafés marrones (bruine kroegen) es el más auténtico de la ciudad. Alquilar una bicicleta —el transporte del 99% de los habitantes— es la mejor forma de sentirse local inmediatamente y explorar el Vondelpark o llegar hasta los molinos de Zaanse Schans pedaleando.
Los campos de tulipanes de Lisse y el parque Keukenhof (abierto solo de marzo a mayo) son una experiencia visual casi irreal, perfecta para la fotografía. Hacer Países Bajos para solteros en primavera significa pedalear entre colores imposibles con otros viajeros igualmente maravillados. En Róterdam, el Mercado Central Markthal —un arco gigante decorado con un mural de frutas y verduras— y el barrio de Witte de Withstraat con sus galerías y bares son lo más dinámico del sur del país.
Los museos de Ámsterdam ofrecen la opción de la Museumkaart anual que amortiza en pocas visitas; para estancias cortas, la I amsterdam City Card incluye transporte y museos.
Los bruine kroegen (cafés marrones tradicionales) como Café 't Smalle o De Reiger en Jordaan son el lugar más auténtico para una conversación con locales. El barrio de De Pijp con el Mercado Albert Cuyp y sus bares es el más internacional y juvenil de Ámsterdam. Los eventos de Meetup en inglés son muy activos en las ciudades neerlandesas; los grupos de ciclismo, idiomas y fotografía tienen salidas regulares abiertas a todos. En Rotterdam, el barrio de Katendrecht tiene la escena de bares más creativa de la ciudad.
La OV-chipkaart (tarjeta de transporte) funciona en trenes, metros y autobuses de todo el país; es lo primero que hay que comprar al llegar. Los albergues de Ámsterdam como Stayokay Stadsdoelen o The Flying Pig son muy sociales. Reserva con mucha antelación en temporada alta (abril-agosto). El inglés es prácticamente idioma materno para los neerlandeses menores de 50 años. Las bicicletas de alquiler cuestan entre 10 y 15 euros al día; son imprescindibles para moverse como un local.